Pensamientos,

reflexiones... un espacio para relajarse e ir más alla, profundizando dentro de Sí Mismo.


"Cuando en 1982 tuve la suerte y el privilegio de hacer una incursión en el universo de Shambhalla, los Seres que encontré allí insistían en el hecho de que todos los aspectos pesados del ego debían ser vividos y agotados hasta el final ya que son la señal de la ignorancia y esta debe ser confrontada a sí misma para transmutarse al fin en motor de conciencia. Su conclusión era que las raíces del espíritu que consigue revelar finalmente su verdadera grandeza se hunden siempre en el abono de la humildad. ¿De dónde procede ese abono? Nace precisamente de la descomposición de todos los orgullos."
Crónicas de Daniel Meurois

—Cada mundo engendrado y sostenido por un sol experimenta una tonalidad del arcoíris divino, entona una nota de su Gran Partitura y siente sus armónicos.
Cómo Dios se hizo Dios, de Daniel Meurois

—nuestra herida en este mundo no está ni en la riqueza ni en la pobreza, sino en nuestra dependencia de uno de esos dos estados, en el hecho de imaginar que el uno o el otro nos pueden ofrecer felicidad y libertad. Está igualmente en el hecho de persuadirse de que el Altísimo Señor necesita de los sufrimientos de las criaturas que somos con el fin de abrirles la puerta a Su Luz.
Nuestra herida consiste finalmente en creer que Él mismo necesita sacrificarse bajo la forma de Su Hijo o bajo una forma humana para salvarnos.
El Secreto de Asís, de Daniel Meurois

Y para ponerte un ejemplo más concreto, partamos de la hipótesis según la cual la población terrestre vive en el canal 1 de un televisor, y que dicha población percibe la emisión de vida con una cierta definición de imagen en función de su alineación. Pues bien, ¿te parecería lógico y razonable que esta población del canal 1 negara la posibilidad de un canal 2 o un canal 30? ¿Qué dirías ahora si, una vez aceptada esta noción, los actores del canal 1 llamaran “seres de Luz” a los actores, directores o técnicos de luz de otros canales de emisión? ¡Es tan sencillo como eso! Así, podemos decir que todo es materia o que todo es sutil según el punto de vista con el que se miren las cosas. La gran dificultad consiste finalmente en ayudar a cada uno a liberarse de los viejos condicionamientos que le hacen creer que existe un solo y único puesto de observación.
Visto desde Arriba, de Daniel Meurois

A pesar de todo, aunque esta actitud fuera revolucionaria hace dos mil años, hay que ser consciente del hecho de que el Cristo no fue el primero en proponerla sobre esta tierra. El principio que esto conlleva formaba ya parte de las enseñanzas de base de la Fraternidad esenia, en particular de la que vivía en el monasterio de Krmel. No olvidemos que esta Comunidad lo había heredado ella misma de la Tradición egipcia instituida unos mil quinientos años antes por el Faraón Akhenaton, el cual veía en cada ser humano un sacerdote potencial en esencia, un verdadero receptáculo de lo Divino.
Las Primeras Enseñanzas del Cristo, de Daniel Meurois

—Estás en un lugar tan real como lo que conoces en la Tierra, simplemente de una materia ligeramente distinta. (...) No somos ni guías ni maestros, porque de ellos tenéis ya muchos. Desearíamos simplemente poder mostrarte, a ti y a los que te lean, algo diferente de lo que estáis habituados en la Tierra… no porque vuestro planeta tenga un retraso, como se ha dicho a menudo, ni porque seáis ignorantes, sino porque os encontráis al alba de grandes mutaciones, que pueden ser el fermento de una extraordinaria evolución. (...)
Acepta simplemente describir lo que ves de un mundo que podría estar en la Tierra, aún más perfeccionado, pues vuestro planeta contiene todas las posibilidades. Como te hemos dicho, no estamos aquí para daros lecciones. Hasta hoy, son ya muchas las enseñanzas que habéis recibido. Nuestro objetivo es mostraros sencillamente que otra realidad es posible, por poco que queráis entreverla y contribuir a ella. (…)”
Alianza, de Anne Givaudan